Comité Ciudadano por el Clima de Pontevedra

Dieciséis vecinas y vecinos de Pontevedra deliberaron en cinco sesiones en 2026 y elaboraron 12 acciones sobre alimentación para reducir la huella climática.

2026

Descripción breve de la acción

El Comité Ciudadano por el Clima de Pontevedra fue un proceso de deliberación ciudadana desarrollado entre marzo y junio de 2026. Dieciséis vecinas y vecinos del municipio, de edades, trayectorias y situaciones distintas, se reunieron en cinco sesiones de cuatro horas para elaborar recomendaciones prácticas que ayuden a reducir la huella climática de Pontevedra a través de cambios en el consumo de alimentos y en las políticas públicas relacionadas con la alimentación.

El Comité formó parte del proyecto Plataforma ODS, impulsado por el Post-Growth Innovation Lab de la Universidade de Vigo con el apoyo financiero del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y en colaboración con el Concello de Pontevedra. El equipo de Hidria diseñó y facilitó las sesiones junto con el laboratorio. La experiencia tomó como referencia la Asamblea Ciudadana para el Clima celebrada en España y la adaptó a la escala de un municipio.

Las sesiones se celebraron por la tarde, entre semana, del 3 de marzo al 30 de junio de 2026, en espacios de la Universidade de Vigo en el Campus A Xunqueira de Pontevedra y en el IES Luís Seoane. Paso a paso, el grupo construyó una visión compartida de una Pontevedra más sostenible en 2035, analizó cómo se producen los alimentos que se consumen en el municipio, elaboró 12 propuestas preliminares con el alumnado del IES Luís Seoane, las convirtió en 30 acciones y desarrolló en detalle las acciones más valoradas.

El resultado son 12 acciones con su ficha completa, agrupadas en cuatro líneas temáticas: los circuitos cortos de comercialización, la alimentación sostenible en la comunidad escolar, la prevención del desperdicio y los espacios e infraestructuras para un sistema alimentario local resiliente. El proyecto presentó estas recomendaciones en público el 16 de octubre de 2026, y el Concello de Pontevedra se comprometió a valorarlas desde la perspectiva administrativa y política.

Contexto y objetivos

El Comité fue un grupo de trabajo formado por personas voluntarias que analizaron un problema público y elaboraron recomendaciones para el Concello. Buscó ofrecer un espacio amable de encuentro y diálogo en el que la ciudadanía pudiera diseñar propuestas, y fue una iniciativa pionera en Galicia. Tuvo un carácter deliberativo, consultivo, abierto y propositivo: sus conclusiones orientan al Concello sin obligarle, y desde la primera sesión el equipo aclaró que era un espacio de deliberación, sin carácter activista.

Tomó como referencia la Asamblea Ciudadana para el Clima, que surgió de la Declaración ante la emergencia climática y ambiental en España, aprobada por el Consejo de Ministros el 21 de enero de 2020. El Comité de Pontevedra trasladó esa experiencia a la escala municipal como proceso piloto, con un grupo más reducido, menos sesiones y un único ámbito, el consumo de alimentos, que conecta la vida cotidiana de la ciudadanía con las emisiones del municipio y con competencias municipales como los mercados, los comedores escolares o los huertos urbanos.

El objetivo fue elaborar recomendaciones prácticas que contribuyan a reducir la huella climática del municipio a través de cambios en los patrones y en las políticas de consumo de alimentos. Los objetivos específicos fueron constituir un grupo diverso y comprometido, construir una comprensión compartida del reto climático y del sistema alimentario local, identificar barreras y oportunidades para un consumo de alimentos más sostenible, formular y priorizar acciones, y desarrollar las acciones prioritarias para trasladarlas al Concello.

El Comité formó parte del proyecto Plataforma ODS (Plataforma de ciencia abierta para el impulso local de los ODS), que busca promover los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el ámbito local mediante la co-creación de políticas basadas en evidencia científica. Su proyecto piloto en Pontevedra conectó dos acciones: Postgrowth S.A.: Alimentación, en la que alumnado y profesorado del IES Luís Seoane investigaron el consumo de alimentos de los hogares, y este Comité. Ambas se encontraron en el I Foro de Desarrollo Local, donde los resultados de la investigación escolar alimentaron el debate del Comité.

Entidades organizadoras, colaboradoras y financiadoras

La entidad responsable fue la Universidade de Vigo, a través del Post-Growth Innovation Lab. El laboratorio coordinó el proyecto Plataforma ODS, validó el diseño de cada sesión, apoyó el trabajo en las mesas con la toma de notas, el registro fotográfico y el control de tiempos, y organizó el Foro de Desarrollo Local.

Hidria, el equipo consultor, se encargó de la convocatoria y selección de las personas del Comité, del diseño metodológico de las sesiones, de la facilitación de las mesas de trabajo y de los informes de sesión. Antes de cada sesión, Hidria preparaba un programa detallado con los objetivos, la agenda, la descripción de cada dinámica y los materiales necesarios, y el laboratorio lo revisaba y validaba. Después de cada sesión, Hidria redactaba un informe con la metodología y los resultados.

En cada sesión, el equipo de Hidria facilitó las dinámicas, guió el trabajo en las mesas, resolvió dudas y cuidó que se cumplieran los objetivos de cada actividad. El equipo del Post-Growth Innovation Lab se repartió entre las mesas para apoyar el trabajo de los grupos, y los cierres de sesión se condujeron de forma conjunta.

El Concello de Pontevedra fue la entidad colaboradora y la destinataria de las recomendaciones. Una representante participó en el foro y una concejala contrastó las acciones en la cuarta sesión. El IES Luís Seoane fue la sede del I Foro de Desarrollo Local, donde su alumnado y profesorado presentaron la investigación de ciencia ciudadana y trabajaron con el Comité.

El proceso se financió en el marco del proyecto Plataforma ODS, con el apoyo financiero del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. La Escuela de Ingeniería Forestal, la Facultad de Dirección y Gestión Pública y el IES Luís Seoane acogieron los encuentros.

Captación y selección de participantes

La convocatoria se difundió por varios canales y las personas interesadas se inscribieron mediante un cuestionario. La selección se hizo de forma aleatoria entre las personas inscritas, de modo que la composición del grupo dependió de quién se presentó.

El equipo consultor llamó por teléfono a las personas seleccionadas para explicarles el proyecto, su alcance, el carácter deliberativo del Comité y la estructura prevista de las sesiones. En esa conversación confirmó el interés y la disponibilidad reales, buscó la fecha más adecuada para la primera sesión y preguntó cómo había conocido cada persona la iniciativa, para evaluar los canales de difusión. Una vez cerrado el grupo, cada persona recibió por mensaje la confirmación de su participación con la fecha, la hora y el lugar de la primera sesión.

El Comité quedó formado por 16 personas, 9 mujeres y 7 hombres. El grupo fue intergeneracional, con una persona de 18 a 30 años, cinco de 31 a 45, seis de 46 a 65 y cuatro de más de 65. Nueve personas estaban en activo, tres jubiladas, tres en desempleo y una indicó otra situación.

Tres personas tenían estudios secundarios, de Formación Profesional o Bachillerato, ocho tenían estudios universitarios y cinco, además, un máster o un doctorado. El grupo fue paritario e intergeneracional, pero la convocatoria atrajo sobre todo a personas con estudios universitarios, y la gente joven quedó poco representada pese a los esfuerzos de difusión.

Métodos y herramientas

El trabajo se organizó en cuatro fases, desde la comprensión del problema hasta la concreción de acciones: constitución y visión compartida, aprendizaje y deliberación, deliberación y generación de propuestas, y síntesis y concreción final. Cada sesión produjo materiales que servían de punto de partida para la siguiente. Las sesiones, de cuatro horas, se celebraron el 3 y el 24 de marzo, el 28 de abril, el 21 de mayo y el 30 de junio de 2026, en el Campus A Xunqueira de la Universidade de Vigo y en el IES Luís Seoane, en Monteporreiro.

La primera sesión constituyó el Comité con dinámicas de presentación, una primera fotografía del reto climático con la herramienta Survey123, que muestra las respuestas en tiempo real, y un ejercicio de visión de futuro, Pontevedra 2035, tras el cual el equipo centró el proceso en los alimentos a lo largo de todo su ciclo de vida. La segunda analizó cómo se producen los alimentos que se consumen en Pontevedra, valoró con puntos de colores el origen de los alimentos habituales e identificó barreras, oportunidades y el papel del Concello. La tercera, celebrada junto al I Foro de Desarrollo Local, partió de la investigación del alumnado para formular propuestas en cuatro estaciones con retos, votar las 12 más apoyadas y completar sus necesidades y barreras.

En la cuarta sesión, tres grupos convirtieron las propuestas en 30 acciones, las puntuaron con criterios ambientales, institucionales, económicos y sociales y las contrastaron con una concejala. Antes de la quinta, dos cuestionarios priorizaron las acciones y asignaron una a cada participante, que la desarrolló mediante conversaciones por parejas en formato de speed dating, seguidas de una presentación y una validación con gomets.

El grupo usó un canal de mensajería de uso exclusivamente operativo, las sesiones incluían una pausa con café y la organización puso un autobús para la sesión del foro. Las personas del Comité recibieron una compensación económica en función del número de sesiones a las que asistieron y, tras las sesiones, una versión resumida de cada informe de sesión.

El proceso cumplió los requisitos de la Universidade de Vigo para la investigación con personas y con datos personales, entre ellos el protocolo de su Comité de Ética (CEISHMA), el Reglamento General de Protección de Datos y la Ley Orgánica 3/2018. La participación fue voluntaria, cada persona firmó un consentimiento informado, los datos se guardaron en la nube institucional con acceso restringido y los resultados se difunden de forma agregada.

Resultados

El proceso funcionó como un embudo, desde percepciones amplias sobre el cambio climático hasta 12 acciones municipales. Las 12 propuestas preliminares de la tercera sesión se convirtieron en 30 acciones en la cuarta, que se sintetizaron en 28 y se priorizaron por cuestionario, con 15 seleccionadas. En la quinta sesión se desarrollaron 12 fichas de acción, porque tres de las personas a las que se había asignado una acción no pudieron asistir.

El informe final del Comité, de julio de 2026, ordena las 12 acciones según la prioridad que les dio el grupo y las agrupa en cuatro líneas temáticas. Cada acción cuenta con una ficha que detalla los actores implicados y su papel, los recursos necesarios, los primeros pasos, el horizonte temporal, los indicadores de seguimiento y su relación con otras acciones.

La primera línea, circuitos cortos de comercialización y conexión entre producción y consumo, incluye llevar el mercado fuera del mercado, puestos de venta ambulante de producto local en el entorno del Mercado de Abastos, actividades de encuentro entre productores y consumidores, el apoyo de la Administración a experiencias directas y cajas de productos locales y de temporada a precios accesibles. La segunda, alimentación sostenible y educación en la comunidad escolar, abarca el producto local y la cocina in situ en los comedores escolares y programas de educación sobre alimentación y consumo sostenible.

La tercera línea, prevención del desperdicio y aprovechamiento de los excedentes, promueve herramientas para el aprovechamiento de los excedentes alimentarios y el análisis y la difusión de buenas prácticas sobre desperdicio alimentario. La cuarta, espacios e infraestructuras para un sistema alimentario local resiliente, propone mejorar el Mercado de Abastos y reformular y ampliar la red de huertos urbanos públicos en distintos barrios.

El proceso dejó también materiales reutilizables, como los programas e informes de sesión, el documento de propuestas preliminares, las fichas de acción y los cuestionarios de priorización. Las fichas completas están en el informe final del Comité, disponible en la web de TIAS lab.

Impactos

Al final de cada sesión, las personas participantes valoraron la jornada en una diana con cuatro aspectos: el interés de los contenidos, las oportunidades de participar, el clima de colaboración y la utilidad del taller. La primera sesión tuvo buena acogida, la segunda una valoración positiva con respuestas concentradas en el centro, y la cuarta una muy buena valoración de la oportunidad de expresarse y de la utilidad del taller, con puntuaciones algo más bajas, aunque positivas, en el clima de colaboración y el interés de los contenidos.

El grupo mantuvo su compromiso durante cuatro meses de trabajo voluntario por las tardes, y 12 de las 16 personas del Comité asistieron a la quinta sesión. Una persona avisó con antelación de que no podría asistir y otras tres no asistieron finalmente, de modo que las acciones asignadas a esas tres personas quedaron sin desarrollar.

La evaluación de los objetivos concluyó que constituir un grupo diverso y construir una comprensión compartida se cumplieron en parte, que identificar barreras y oportunidades se cumplió y que formular y priorizar acciones se cumplió con una exigencia técnica alta. Desarrollar las acciones y trasladarlas al Concello se cumplió en lo esencial, con 12 fichas completas, informe final y presentación pública, pero con una validación colectiva parcial.

El 16 de octubre de 2026 el proyecto Plataforma ODS presentó en público sus resultados en la Casa das Campás de Pontevedra, en un acto abierto que también se emitió en directo. La presentación incluyó las recomendaciones del Comité y una mesa redonda sobre cómo se conectan las asambleas ciudadanas con las decisiones de la administración.

El Concello de Pontevedra tiene el compromiso de valorar las medidas desde la perspectiva administrativa y política y de ver cuáles puede poner en marcha. La Universidade de Vigo, a través del Post-Growth Innovation Lab, hará el seguimiento de las recomendaciones y mantendrá la comunicación con la ciudadanía y con las personas que formaron el Comité.

Lecciones aprendidas

El Comité cumplió su propósito principal: un grupo de vecinas y vecinos elaboró en cinco sesiones acciones municipales concretas, el Concello se comprometió a valorarlas y el proceso se presentó en público. La calidad de la deliberación, en cambio, tuvo límites claros. Las diferencias de conocimiento entre las personas participantes, un arranque abstracto, tareas demasiado técnicas y una facilitación que no siempre equilibró las voces hicieron que unas personas pesaran más que otras en el resultado.

Entre lo que funcionó destacan el compromiso del Concello, la presencia de una concejala en la cuarta sesión, una secuencia progresiva en la que cada sesión preparó la siguiente, la conexión con la ciencia ciudadana, la variedad de dinámicas, los cuestionarios previos a la última sesión y el compromiso del grupo. Las personas participantes recibieron además resúmenes de las sesiones y, al final, el informe del Comité.

En cuanto a lo que conviene mejorar, el proceso no incluyó una formación inicial común, y las exposiciones breves de las dos primeras sesiones no bastaron para igualar el punto de partida. El foco en la alimentación se fijó al final de la primera sesión, en varios momentos se pidió al grupo un trabajo demasiado técnico y las agendas resultaron demasiado densas para cuatro horas, de modo que dos actividades previstas no pudieron completarse.

La convocatoria atrajo sobre todo a personas con estudios universitarios, tres ausencias dejaron acciones sin desarrollar y no hubo un momento claro de acuerdo sobre el conjunto de las 12 recomendaciones. El informe señala también el riesgo de que las síntesis reflejaran más al equipo que al grupo, un contraste institucional que llegó en la cuarta sesión, una sesión compartida en la que la mezcla de perfiles, idiomas y ritmos hizo más difícil profundizar y el hecho de que no conste una evaluación final del proceso.

Para futuras ediciones, el informe recomienda una formación inicial común, un tema y un resultado esperado claros desde la convocatoria, tareas que pidan a la ciudadanía experiencia, prioridades y criterios, y una facilitación que equilibre las voces. Recomienda también agendas con margen, una convocatoria más amplia, fichas finales trabajadas por parejas, síntesis devueltas al grupo con un documento final aprobado en común, información del personal técnico municipal desde el inicio y una evaluación final con las personas participantes.