CoBlue | Parques eólicos marinos

Foro multiactor que reunió a 36 personas de 29 entidades en 2025 para cocrear recomendaciones políticas sobre la eólica marina en Galicia.

2025

Descripción breve de la acción

CoBlue fue una acción de investigación e innovación responsable y abierta (ORRI) para explorar cómo podría desarrollarse la eólica marina en Galicia de forma justa, transparente y responsable con el medio ambiente. La organizó en 2025 el equipo CoBlue de la Universidade de Vigo y la Universidade do Porto dentro del proyecto Horizon Europe REINFORCING, y forma parte de TIAS lab, el laboratorio de participación pública de la Universidade de Vigo.

El núcleo de la acción fue un foro multiactor celebrado en el edificio Redeiras de la Universidade de Vigo, en el centro de Vigo. Reunió a 36 personas de 29 entidades en dos sesiones presenciales, el 6 y el 13 de junio de 2025, y una sesión en línea, el 20 de junio de 2025. Antes de las sesiones, se invitó a cada persona participante a una entrevista individual.

Las personas participantes procedían de la administración pública, la industria, la academia y la investigación y la sociedad civil y las organizaciones comunitarias. Todo el proceso compartió un marco común formado por seis dimensiones de la ORRI, que son la participación, la inclusividad, la anticipación, la capacidad de respuesta, la reflexividad y la transparencia y ciencia abierta.

A lo largo de las tres sesiones, las personas participantes compartieron sus miedos y esperanzas sobre la eólica marina, priorizaron ocho problemas clave y cocrearon soluciones, cuatro de las cuales se desarrollaron en profundidad. El foro produjo 13 recomendaciones políticas, que después revisaron y validaron ocho entidades, además de una guía metodológica y unas pautas de inclusividad.

Contexto y objetivos

La energía eólica marina es hoy un elemento clave de las estrategias europeas y españolas de descarbonización. En 2025 España todavía no tenía parques eólicos marinos comerciales, aunque se estaban preparando varias zonas, entre ellas la costa de Galicia. El Plan de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM) de la demarcación noratlántica, aprobado por el Real Decreto 150/2023, de 28 de febrero, define las zonas de alto potencial para la eólica marina frente a la costa gallega.

La región tiene vientos fuertes y una economía pesquera y marítima importante, y el mar es central para la economía, la cultura y los ecosistemas locales. Por eso las decisiones sobre la eólica marina son especialmente sensibles para las comunidades locales y para el medio ambiente.

Dentro de REINFORCING, el equipo CoBlue puso en marcha una acción ORRI. La ORRI es un enfoque de la investigación y la innovación que busca ser abierto, ético, justo y responsable con el medio ambiente, y en CoBlue sus principios se aplicaron a la pregunta de cómo debería planificarse y gestionarse la eólica marina en Galicia.

CoBlue eligió un enfoque sencillo y práctico basado en seis dimensiones: participación, inclusividad, anticipación, capacidad de respuesta, reflexividad y transparencia y ciencia abierta. En conjunto, ayudaron a las personas participantes a mirar la eólica marina desde distintos ángulos, desde quién participa y qué voces se escuchan hasta qué impactos se tienen en cuenta y hasta qué punto la información es abierta.

El objetivo principal del foro fue acordar acciones concretas para orientar las futuras decisiones sobre la eólica marina en Galicia, como medidas específicas, acuerdos formales o nuevas formas de trabajo entre instituciones y actores sociales. Todas las propuestas debían contribuir a que la eólica marina se desarrolle de acuerdo con la ORRI, es decir, de forma ética, justa, sostenible y abierta con las personas a las que afecta. Un segundo objetivo fue desarrollar y probar una metodología que otras entidades puedan reutilizar.

Entidades organizadoras, colaboradoras y financiadoras

La acción la lideró el Post-Growth Innovation Lab de la Universidade de Vigo, junto con el Centro de Investigação do Território, Transportes e Ambiente (CITTA) de la Universidade do Porto. El Post-Growth Innovation Lab diseñó y llevó a cabo el foro, y el CITTA observó el proceso.

Ambos centros elaboraron conjuntamente la guía metodológica y las pautas de inclusividad, y coordinaron el informe de políticas con las trece recomendaciones. CoBlue forma parte de TIAS lab, el laboratorio de participación pública de la Universidade de Vigo, y las sesiones presenciales se celebraron en un edificio universitario, el edificio Redeiras de la Universidade de Vigo.

El foro se financió con el proyecto europeo REINFORCING, del programa Horizon Europe, bajo la subvención REINFORCING-I2_10, financiada por la Unión Europea. Algunas personas autoras de los informes agradecen además el apoyo de los programas posdoctoral y predoctoral de la Xunta de Galicia, este último cofinanciado por la Unión Europea bajo el programa FSE+ Galicia 2021-2027, y del programa predoctoral de la Universidade de Vigo.

Tras el foro, organismos públicos y entidades expertas también contribuyeron al proceso. Ocho entidades, entre ellas administraciones públicas, una empresa pública de tecnología, una fundación de investigación y la Universidade de Vigo, revisaron y validaron las recomendaciones.

Captación y selección de participantes

El equipo identificó las entidades implicadas en la eólica marina en Galicia o afectadas por ella y las invitó por correo electrónico, con un seguimiento posterior por teléfono. Prestó especial atención a los grupos ecologistas, a las comunidades pesqueras y costeras y a la gente joven, que suelen tener poca representación en estos debates.

En total participaron 36 personas de 29 entidades. Por tipo de entidad, el 15 % procedía de la administración pública, el 22 % de la industria, el 22 % de la academia y la investigación y el 41 % de la sociedad civil y las organizaciones comunitarias. Entre ellas estuvieron el Concello de Baiona, el Concello de Bueu, el Concello de Nigrán y el Concello de Tomiño, el MITECO, la GAIN, la Autoridade Portuaria de Vigo, centros como el IEO y el IIM-CSIC, grupos como ADEGA, Amigas da Terra y Greenpeace, el GALP Ría de Pontevedra, el GALP Ría de Vigo-A Guarda y una representación de la adolescencia.

Antes de las sesiones colectivas, se invitó a cada persona participante a una entrevista individual. Las entrevistas ayudaron al equipo a conocer la diversidad de personas del foro y sus necesidades específicas, a aprender de su conocimiento sobre la eólica marina y a construir una relación más cercana y de confianza que favoreciera una participación activa. Fueron semiestructuradas, duraron entre 30 y 60 minutos y se hicieron en línea.

Según las pautas de inclusividad, estas entrevistas ayudaron al equipo a conocer las necesidades de las personas participantes, y durante las sesiones los grupos pequeños, las aportaciones por escrito y la votación con pegatinas ayudaron a equilibrar las voces. En la sesión 2, una dinámica por parejas sirvió para reconectar al grupo e incluir a las personas que no habían asistido a la primera sesión, y la participación se mantuvo en las tres sesiones sin incentivos económicos.

Métodos y herramientas

El foro se diseñó en torno a tres principios: activo y participativo, inclusivo y equilibrado, y sencillo y fácil de seguir. Se evitaron las ponencias largas de especialistas, las actividades se explicaron paso a paso con lenguaje claro y materiales visuales, y al inicio de cada sesión se compartieron diez normas básicas, como el respeto, la escucha activa, el espacio seguro, el enfoque constructivo y el equilibrio entre las voces.

Las sesiones presenciales duraron de 9:30 a 15:00 en un espacio diáfano dividido en una zona de trabajo y una zona de catering. El equipo combinó tres funciones: las personas facilitadoras guiaban las actividades, las observadoras seguían las dinámicas de grupo y las relatoras recogían las ideas y los desacuerdos.

La sesión 1, el 6 de junio de 2025, trabajó los miedos, las esperanzas y los principios. Las personas participantes escribieron miedos y deseos sobre la naturaleza y la sociedad en notas adhesivas y los votaron con pegatinas, conocieron las seis dimensiones de la ORRI en seis rincones de la sala con cartas Dixit y un ejercicio de speed dating, y escribieron miedos y deseos sobre la eólica marina para cada dimensión.

La sesión 2, el 13 de junio de 2025, pasó de los problemas a las soluciones. En grupos pequeños se montó un puzle del proceso de implementación de la eólica marina, se valoró cada dimensión de la ORRI con los colores de un semáforo y se identificaron problemas, que una votación agrupó en ocho problemas clave. Después se cocrearon soluciones, se eligieron las cuatro con más apoyo y los grupos rotaron entre mesas para definir cómo llevarlas a la práctica.

La sesión 3, celebrada en línea el 20 de junio de 2025 de 10:00 a 12:00, validó los resultados. El informe preliminar de resultados se compartió tres días antes, y las personas participantes lo comentaron en un tablero de Padlet organizado por dimensiones de la ORRI y áreas temáticas, seguido de un debate colectivo que abordó también la metodología.

La acción cumplió los requisitos del Comité de Ética para la Investigación con Seres Humanos y Medio Ambiente (CEISHMA) de la Universidade de Vigo, el RGPD y la Ley Orgánica 3/2018. La participación fue voluntaria, cada persona firmó un formulario de consentimiento informado, las entrevistas se grabaron solo con autorización y se anonimizaron, y los resultados se difunden de forma agregada o anonimizada.

Resultados

La percepción compartida en el foro es que el debate social sobre la eólica marina en Galicia sigue siendo insuficiente, que las decisiones se perciben como impuestas y que los beneficios se concentran en pocos actores. Las personas participantes identificaron problemas estructurales como la falta de participación ciudadana, las debilidades de la evaluación ambiental, los conflictos con actividades tradicionales como la pesca y la salida de los beneficios económicos fuera del territorio. El foro mostró también que los principios de la ORRI dependen unos de otros: la transparencia requiere inclusividad, y la participación depende de un acceso equitativo a la información.

A partir de los problemas y soluciones cocreados en el foro, el equipo redactó 13 recomendaciones políticas dirigidas a las administraciones públicas y ordenadas según cinco etapas de la implementación: plan estratégico, preparativos, I+D+i, implementación y seguimiento. Proponen un plan energético y una estrategia azul para Galicia, la coordinación interadministrativa y la participación continua en el Plan de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM), la divulgación sobre el POEM y la biodiversidad marina, la participación pública en la evaluación ambiental estratégica y la centralización de la información ambiental en el visor InfoMAR.

También piden que los resultados de asambleas participativas e inclusivas lleguen a los órganos de decisión, que las empresas promotoras creen Living Labs para el diálogo social, que el seguimiento del medio marino incluya estudios de ruido, biodiversidad y condiciones meteoceanográficas, y que se promuevan un marco de colaboración público-privado y la cultura energética. Las últimas buscan una evaluación de impacto ambiental marino independiente y rigurosa, un impuesto o mecanismo obligatorio para asegurar el correcto desmantelamiento y un modelo energético más justo, descentralizado y participativo mediante comunidades energéticas locales.

El foro identificó además los temas mínimos que debe abordar cualquier estudio sobre el impacto de la eólica marina, en las categorías de medio ambiente, socioeconomía, tecnología y transición ecológica. Su conclusión se resumió en una frase: «Si la eólica marina tiene que llegar, no puede hacerlo a cualquier precio».

Los resultados se publicaron en un informe de políticas, Eólica marina en Galicia según los principios de la ORRI, junto con una guía metodológica y unas pautas de inclusividad que analizan el proceso desde el punto de vista de la inclusividad y la diversidad.

Impactos

El foro funcionó según lo previsto. Las personas participantes se implicaron activamente en las actividades, con el marco de la ORRI y entre sí, y la participación se mantuvo alta en las tres sesiones, también en la sesión en línea. Muchas personas asistieron a todas aunque no había incentivos económicos, lo que sugiere que el foro generó una sensación de relevancia, confianza y propósito compartido.

El proceso no pretendía resolver todos los conflictos ni producir un plan definitivo para la eólica marina en Galicia. Generó diagnósticos compartidos, identificó problemas concretos del proceso de implementación y elaboró propuestas con itinerarios de implementación basadas en la experiencia de un grupo diverso, y la validación en línea dio lugar a un conjunto de recomendaciones más sólido y asumido colectivamente.

Ocho entidades revisaron y validaron las recomendaciones: AECT-GNP, Concello de Nigrán, Concello de Tomiño, Fundación CETMAR, GAIN, MITECO, Tragsatec y Universidade de Vigo. El informe de políticas es un punto de partida para dialogar con las administraciones públicas, y el equipo CoBlue sigue trabajando con las instituciones locales y regionales que planifican los proyectos de eólica marina en Galicia para promover los resultados.

Según las pautas de inclusividad, CoBlue alcanzó un nivel alto de inclusividad y diversidad y, para la mayoría de las personas participantes, representó una forma más democrática de tomar decisiones. Todavía es incierto que las instituciones asuman sus resultados a largo plazo, aunque los diálogos mantenidos antes y después del foro han reforzado su arraigo institucional.

Las seis dimensiones de la ORRI ofrecieron un marco claro y accesible, que las personas participantes pudieron relacionar con sus propias preocupaciones y experiencias sin necesidad de dominar la terminología de la ORRI. El foro no era estadísticamente representativo, pero muestra cómo los principios de la ORRI pueden traducirse en un proceso concreto para elaborar recomendaciones políticas.

Lecciones aprendidas

La participación inclusiva empezó mucho antes de la primera sesión, con el mapeo de partes interesadas, el contacto personal y el seguimiento, y las entrevistas individuales. Los grupos no producen debates igualitarios de forma automática, porque las diferencias de conocimiento, seguridad y poder influyen en quién toma la palabra, por lo que hicieron falta la facilitación, los grupos pequeños, las aportaciones por escrito y la votación con pegatinas para equilibrar las voces. La inclusividad tiene que vigilarse durante todo el proceso, incluidos la accesibilidad, el tiempo de palabra y el seguimiento.

Algunas actividades habrían necesitado más tiempo, pero las actividades cortas y centradas mantuvieron alta la energía y empujaron al grupo a priorizar. Celebrar las tres sesiones en un mismo mes mantuvo el impulso, aunque los intervalos cortos dejaron poco tiempo al equipo para analizar el material entre sesiones.

Empezar por las emociones, los valores y la experiencia personal, antes de los contenidos técnicos, generó la confianza que sostuvo la participación. Las entrevistas individuales, los métodos sencillos y transparentes, los vínculos claros entre actividades y resultados, los espacios informales y el envío anticipado del informe preliminar favorecieron también la apropiación, y la participación necesita una vía visible de influencia para que no se perciba como simbólica.

Entre los puntos fuertes estuvieron el paso de las emociones y los valores a las soluciones concretas, la combinación de herramientas creativas y analíticas y un espacio seguro para el desacuerdo. Entre las limitaciones, algunos aspectos técnicos, jurídicos y económicos no pudieron abordarse en profundidad, el proceso dependió mucho del equipo de facilitación y el marco de la ORRI puede necesitar una adaptación mayor para otros contextos o temas.

Para futuros foros, el equipo recomienda una estructura clara y sencilla, tiempo suficiente entre sesiones, invertir en entrevistas y validación y acordar de antemano con las instituciones cómo se recibirán los resultados. El mensaje principal de las pautas de inclusividad es que el nivel de inclusividad y diversidad de un proceso debe ajustarse a la naturaleza del problema, porque los problemas complejos requieren niveles altos de ambas, y que estos procesos merecen impulsarse también cuando las condiciones no son las ideales.