Postgrowth S.A.: Pontevedra

Proyecto de ciencia ciudadana en el que 230 estudiantes de cinco centros de Pontevedra investigaron el papel de la innovación en la transición ecológica.

2023–2024

Descripción breve de la acción

Postgrowth S.A.: Pontevedra fue el primer proyecto de la serie Postgrowth S.A. y un proyecto de ciencia ciudadana en ciencias sociales. Su objetivo científico fue generar conocimiento sobre el papel de la innovación en la transición ecológica de Pontevedra y su entorno. La sigla S.A. significa Social Actions y subraya la orientación práctica del proyecto.

El proyecto fue coordinado por el Post-Growth Innovation Lab de la Universidade de Vigo, con financiación de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y la colaboración del Concello de Pontevedra. Se ejecutó entre el 1 de julio de 2023 y el 30 de noviembre de 2024, y su proceso participativo central tuvo lugar entre octubre de 2023 y junio de 2024.

El alumnado y el profesorado de secundaria y bachillerato formaron parte del equipo investigador. Participaron cinco centros educativos del municipio, 230 estudiantes, más de 20 docentes y una red de al menos 20 entidades. Intervinieron en la identificación de problemas, la elección de los temas, el diseño de las entrevistas, el trabajo de campo, la discusión de resultados y su presentación pública.

El proceso se organizó en quince actividades encadenadas, con 55 sesiones presenciales de 50 minutos en 11 grupos. El alumnado identificó 467 retos, trabajó cuatro casos de estudio y realizó 90 entrevistas semiestructuradas. Los resultados llegaron al público a través de un grupo focal multisectorial, 28 ponencias del alumnado en la conferencia internacional ESEE2024 y una agenda política enviada a 21 municipios del área de Pontevedra.

Contexto y objetivos

El proyecto partió de una idea sencilla y exigente. Los grandes retos ecológicos requieren conocimiento experto y tecnología, y requieren también comprender cómo vive la gente esos problemas, qué prioridades identifica, qué conflictos percibe y qué cambios considera justos y viables. Por eso el proyecto organizó un proceso de producción compartida de conocimiento en el que la ciudadanía interviene en varias fases de la investigación.

Pontevedra ofrecía un contexto especialmente adecuado. Es un municipio con debates públicos visibles sobre movilidad, espacio urbano, agua, vínculo con el rural y formas de desarrollo económico, y con un modelo de ciudad reconocido internacionalmente. El proyecto pudo apoyarse además en una colaboración previa entre la Universidade de Vigo, el Concello de Pontevedra y el IES Luís Seoane, anterior a la solicitud a la FECYT.

Trabajar con jóvenes de secundaria y bachillerato respondió a una lógica de justicia intergeneracional. Las transiciones que hoy se discuten afectarán de forma directa a quienes ahora están en edad escolar, y su incorporación fue coherente con el tipo de problemas abordados.

El proyecto tuvo cuatro objetivos. El primero fue sumergir al alumnado de ESO y Bachillerato en un proceso real de investigación social y ciencia ciudadana, y el segundo, generar conocimiento sobre el papel de la innovación en la transición ecológica, con un enfoque territorial y orientado a la acción. El tercero fue documentar y analizar el propio proceso para detectar qué funciona y qué debe mejorarse en futuras experiencias de ciencia ciudadana, y el cuarto, canalizar las demandas y visiones de las personas jóvenes hacia espacios públicos de discusión y transferencia.

Entidades organizadoras, colaboradoras y financiadoras

La coordinación general correspondió al Post-Growth Innovation Lab de la Universidade de Vigo, entidad beneficiaria, y la entidad colaboradora principal fue el Concello de Pontevedra. El equipo profesional definió el marco metodológico, produjo los materiales, aseguró el cumplimiento ético y legal, acompañó a los centros en todas las sesiones, realizó el primer análisis cualitativo y coordinó la comparación transversal y la transferencia. Una persona contratada con fondos de la FECYT se dedicó en exclusiva al proyecto.

El profesorado actuó como pieza intermedia imprescindible. Facilitó la integración del proyecto en el aula, adaptó tiempos y necesidades a cada grupo, acompañó al alumnado en el día a día y sirvió de enlace con la coordinación universitaria. El alumnado tuvo un papel activo en casi todas las fases, y la ciudadanía y los perfiles expertos locales participaron primero como personas entrevistadas y después como parte del grupo focal multisectorial.

La red de apoyo reunió a la Universidade de Vigo, el Concello de Pontevedra, los cinco centros participantes, el CEIP Curros Enríquez, colectivos como Eco-Étika, el Club contra o cambio climático del IES Sánchez Cantón, FEMUPO, la Plataforma Salvemos o Rural, PDR Arousa, CIDEL Galicia y Paisaxea, empresas y entidades técnicas como Trespés, Prisma, Iproma, Eurofins y ViaNai, y la Unidade de Cultura Científica e Innovación de la Universidade de Vigo. Estas entidades colaboraron con su participación en el proceso, en el Espazo Xove de la conferencia o en la difusión.

El proyecto contó con un presupuesto total de 89.000 euros. Se solicitaron 38.000 euros a la FECYT y se concedieron 31.750, y la financiación monetaria convivió con apoyos en especie importantes, como los espacios educativos y universitarios, el apoyo interno de los centros, la cobertura institucional, el soporte del Concello para la participación en la conferencia y el tiempo de coordinación, los materiales y el equipamiento aportados por la universidad. La ciencia ciudadana escolar puede ser de bajo coste material, y su coste en tiempo, acompañamiento y soporte institucional es alto.

Captación y selección de participantes

La invitación a los centros de secundaria del municipio fue abierta y voluntaria, y la participación del alumnado no estuvo vinculada a la evaluación académica. La captación combinó listas públicas de correo, contactos institucionales previos y derivaciones sucesivas mediante bola de nieve. El Concello ayudó a crear la red de centros y entidades, y el equipo visitó en persona los centros para explicar el proyecto.

De los diez centros invitados, cinco se sumaron, y en octubre de 2023 firmaron su compromiso de participación. Los cinco centros participantes fueron el IES Luís Seoane, el IES Frei Martín Sarmiento, el IES Sánchez Cantón, el IES Valle-Inclán y el Colegio Los Sauces. El apoyo municipal dependía de las personas que lo habían impulsado, y tras las elecciones de mayo de 2023 se interrumpió mientras el nuevo gobierno se organizaba.

En total participaron 230 estudiantes de ESO y Bachillerato, que trabajaron en 11 grupos, y más de 20 docentes, frente a los 200 estudiantes y 20 docentes previstos. Los doce casos posibles se sometieron a votación y los temas finales se distribuyeron según el interés expresado y el tamaño de los grupos: el IES Luís Seoane trabajó el agua limpia, el IES Frei Martín Sarmiento las ciudades más verdes, el IES Sánchez Cantón el rural vivo, y el IES Valle-Inclán y el Colegio Los Sauces los empleos más verdes.

El alumnado localizó después a las personas a entrevistar. Entre ellas hubo ciudadanía, personal de la administración, profesorado, trabajadores por cuenta propia y ajena, gobierno municipal, personal sanitario, personal de la Armada y personas del sector pesquero y de oficios tradicionales. Para el grupo focal se confirmó la asistencia de 19 personas de ámbitos distintos: responsables políticos, personal investigador, profesorado, perfiles técnicos, emprendimiento y ciudadanía.

Métodos y herramientas

El proyecto se diseñó como un proceso de ciencia ciudadana co-creativa orientado a generar conocimiento accionable. El diseño fue inductivo: el proceso empezó por los retos que percibían quienes participaban, y ni la sostenibilidad ni los casos estaban definidos de antemano. Se combinaron la investigación cualitativa, las dinámicas participativas y herramientas expresivas de base artística, como dinámicas visuales, notas adhesivas, debates guiados y trabajo por grupos.

Tras el lanzamiento en julio de 2023, la primera sesión, en octubre de 2023, usó imágenes, recortes de prensa y notas adhesivas para nombrar retos locales y globales. El equipo profesional ordenó los 467 retos de forma inductiva en siete áreas de acción (naturaleza, movilidad, salud, alimentación, agua, vivienda y energía) y doce posibles casos de estudio. En enero de 2024 la segunda sesión ofreció formación en investigación, y el proyecto optó por las entrevistas semiestructuradas, que se entrenaron junto con el consentimiento informado, la confidencialidad, la anonimización y el derecho a retirarse.

En febrero de 2024 el alumnado revisó los borradores de guiones de entrevista de cada caso y pudo matizar, añadir o reformular preguntas. Entre marzo y abril de 2024 realizó las entrevistas en pequeños grupos, las grabó con autorización, las transcribió de forma anonimizada y las compartió mediante plataformas seguras. El equipo profesional hizo después una primera ronda de análisis inductivo con NVivo, agrupando fragmentos codificados en temas y categorías principales para cada caso.

En mayo de 2024 una cuarta sesión de análisis colectivo validó, matizó y amplió la interpretación inicial mediante reflexión individual, notas adhesivas y discusión plenaria. A comienzos de junio el alumnado preparó presentaciones breves y entrenó la comunicación pública. El 18 de junio de 2024 el grupo focal multisectorial comparó los casos con una dinámica tipo speed dating, y el alumnado presentó 28 ponencias en cuatro sesiones paralelas de la ESEE2024.

El proyecto cumplió el protocolo del Comité de Ética para la Investigación con Seres Humanos y Medio Ambiente (CEISHMA) de la Universidade de Vigo, el Reglamento General de Protección de Datos y la Ley Orgánica 3/2018. El alumnado firmó el consentimiento informado junto con su familia o tutor, las personas entrevistadas firmaron su consentimiento y autorizaron la grabación, y quienes trabajaron con las entrevistas firmaron un compromiso de confidencialidad. Las transcripciones se anonimizaron, los datos se guardaron en la nube institucional de la universidad y los datos primarios se eliminaron al cerrar el análisis.

El control de calidad fue distribuido. El equipo preparó instrumentos y revisó materiales, el profesorado acompañó el trabajo en el aula y el alumnado contrastó los resultados en sesiones colectivas.

Resultados

Los cuatro casos de estudio fueron la transición hacia sistemas de agua limpia (23 entrevistas), las ciudades más verdes (17), el rural vivo (13) y los empleos más verdes (37). El caso del agua concluyó que su calidad es un estándar técnico y también una cuestión de salud, sustento, ocio, ecosistemas y justicia territorial, y el de las ciudades, que los espacios verdes cumplen funciones de socialización, descanso y ejercicio y deben planificarse de forma inclusiva. El caso del rural mostró que cuidarlo exige valorar sus modos de vida, mejorar sus condiciones materiales y evitar su degradación ambiental, y el del empleo, que la transición laboral debe garantizar empleo local de calidad e incluir a los perfiles que suelen quedar fuera.

El agua, el urbanismo, el rural y el empleo aparecieron como dimensiones conectadas de una misma transición territorial. El alumnado situó los factores sociales y territoriales en el centro de la transición urbana, como la despoblación de las parroquias rurales y la pérdida de servicios, y amplió así la mirada más allá de la ciudad compacta. La información recogida mostró barreras transversales, como una burocracia poco accesible, la falta de coordinación entre actores, las desigualdades en el acceso a servicios y las tensiones entre beneficios privados y bienes colectivos.

El grupo focal formuló diez propuestas transversales para impulsar varias transiciones a la vez en el municipio, que se convirtieron en una agenda política y en una guía de recomendaciones sociales. Incluyeron pasar del beneficio privado al bien colectivo, garantías públicas robustas, servicios públicos de calidad, participación ciudadana profunda, la vida en común y los espacios comunitarios, límites ecológicos y sociales, iniciativas locales sostenibles, interconectividad y resiliencia, y mejor comunicación y educación. Las recomendaciones combinaron medidas tecnológicas, como sensores para vigilar la calidad del agua, con medidas sociales, como el uso común de tierras abandonadas para producir más alimento local.

Otros productos fueron la página web del proyecto, los materiales didácticos, la documentación ética, los resultados de los cuatro casos y un documental de seguimiento del proceso, producido por Trespés y publicado el 2 de diciembre de 2024. El alumnado presentó su trabajo en 28 ponencias en la ESEE2024 y en un Espazo Xove abierto a públicos diversos.

Impactos

La evaluación combinó el seguimiento continuo, con reuniones mensuales entre la coordinación general y la persona contratada, un diario de actividades y una encuesta final a profesorado y alumnado enviada en junio y en octubre de 2024. La encuesta recibió 51 respuestas (44 de alumnado y 7 de profesorado) de 4 de los 5 centros, una tasa de respuesta estimada del 21,7 %. El 88 % de quienes respondieron no había participado antes en un proyecto de ciencia ciudadana.

La valoración general del proyecto fue de 8,47 sobre 10, el interés de 8,67, la coordinación de 8,82 y el impacto en la sociedad de 7,59, con una media global sintética de 8,45. Lo más valorado fue la cercanía del equipo coordinador, la claridad de las fases y de las tareas, las dinámicas participativas, realizar entrevistas, presentar resultados en la conferencia y sentirse parte de una investigación real.

Las respuestas abiertas muestran un aprendizaje conceptual y metodológico. Muchas personas mencionan haber entendido mejor problemas cercanos, como la contaminación del agua, la pérdida del rural o la relación entre salud mental y espacios verdes, y haber aprendido a entrevistar, organizar una investigación, seleccionar datos y preparar una presentación. Varias contaron que prestaban más atención a su entorno, aunque en conversaciones posteriores con estudiantes de la serie que volvieron a participar esos hábitos habían dado paso en buena medida a los anteriores.

La mayoría de los indicadores previstos se alcanzaron o superaron: 230 estudiantes frente a 200, 28 ponencias frente a 10, 326 personas asistentes a la conferencia desde los centros frente a 200 y más de 2.000 seguidores en X frente a 1.000. La agenda política y la guía, con diez propuestas cada una, llegaron a 21 gobiernos municipales, frente a los 9 previstos. El documental sumaba 298 visualizaciones a 20 de enero de 2025, por debajo de las 1.000 previstas.

La difusión llegó a medios como el DUVI, Diario de Pontevedra, Pontevedra Viva y La Voz de Galicia, y a ferias como la II Feira da Sostibilidade del IES Luís Seoane, el Día de la Niña en la Ciencia en el CEIP Curros Enríquez y la feria de sostenibilidad de la Universidade de Vigo. Las propuestas entregadas a los municipios no tuvieron ningún mecanismo de seguimiento, y nada permitió saber qué se hizo con ellas.

Lecciones aprendidas

La lección principal es que la participación de jóvenes en ciencia ciudadana puede producir conocimiento riguroso y socialmente útil cuando se apoya en una coordinación cercana y estable, un diseño claro y gradual y espacios reales de devolución pública. La cercanía del equipo coordinador, presente en todas las sesiones, fue el aspecto mejor valorado, porque en proyectos con adolescentes la confianza permite asumir responsabilidades y atreverse a intervenir en público. El diseño escalonado y los formatos visuales, como las imágenes, las notas adhesivas o el speed dating, redujeron barreras de entrada, y la conferencia y el grupo focal convirtieron el proyecto en algo más que una práctica de aula.

La debilidad más clara fue la tensión entre la intensidad del proyecto y el calendario escolar, con poco tiempo para profundizar en los temas y coincidencia con los exámenes. El volumen de entrevistas dejó poco tiempo para analizarlas con el alumnado, de modo que el primer análisis recayó en el equipo profesional, y la transcripción resultó costosa. Hubo además desequilibrio entre casos, con 13 entrevistas en el rural y 37 en el empleo, y muchas tareas recayeron en un núcleo muy pequeño de coordinación.

El informe recomienda reservar tiempo y recursos para la mediación y el acompañamiento, planificar la co-creación como parte del currículo con un calendario que evite los periodos de exámenes y aligerar la carga de transcripción con apoyos técnicos, un reparto más fino de tareas o muestras parciales. Recomienda también incluir sesiones de análisis abierto que muestren códigos, categorías y decisiones interpretativas, y fijar un mínimo y un máximo de entrevistas por caso.

Entregar propuestas a una institución no garantiza su uso, por lo que conviene acordar con las instituciones receptoras, antes de empezar, un mecanismo de respuesta y seguimiento de las propuestas. La evaluación debería combinar microevaluaciones durante el proceso con una evaluación final en horario lectivo, y la coordinación debería repartirse entre más personas.

El proyecto abrió la serie Postgrowth S.A., y sus aprendizajes se trasladaron a las ediciones siguientes. Postgrowth S.A.: Vigo concentró el trabajo en un único caso analizado desde cinco dimensiones para reducir la carga de codificación, y Postgrowth S.A.: Alimentación probó un modelo basado en la formación del profesorado. En septiembre de 2025 las relaciones construidas desde Pontevedra se formalizaron en la Red de Ciencia Ciudadana Poscrecimiento de Galicia, que desde noviembre de 2025 ofrece un curso de formación docente.