Postgrowth S.A.: Alimentación

Acción de ciencia ciudadana en el IES Luís Seoane, en el proyecto Plataforma ODS, sobre el consumo de alimentos de los hogares y sus emisiones en Pontevedra.

2025–2026

Descripción breve de la acción

Postgrowth S.A.: Alimentación fue una acción de ciencia ciudadana en ciencias sociales desarrollada durante el curso 2025-2026 en el IES Luís Seoane de Pontevedra. Su objetivo científico fue conocer el patrón de consumo de alimentos de los hogares del municipio, los factores sociales y materiales que lo explican y las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas, con la intención de detectar diferencias entre zonas urbanas, periurbanas y rurales.

La acción fue coordinada por el Post-Growth Innovation Lab de la Universidade de Vigo y se desarrolló dentro del proyecto Plataforma ODS, con apoyo financiero del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Se ejecutó entre julio de 2025 y junio de 2026, con el proceso participativo central entre noviembre de 2025 y abril de 2026. Participaron unas 200 personas estudiantes de 14 grupos de ESO, Bachillerato y Formación Profesional, y 19 docentes.

Es la tercera acción de la serie Postgrowth S.A., después de las ediciones de Pontevedra (curso 2023-2024) y Vigo (curso 2024-2025), e introdujo un cambio de modelo. En lugar de entrar el equipo universitario en las aulas, el equipo formó al profesorado mediante un curso de cinco sesiones y 12 horas, acreditado por el Centro de Formación e Recursos de Pontevedra, y fue el propio profesorado quien dirigió las cinco sesiones de aula con su alumnado.

Entre el 17 de diciembre de 2025 y el 2 de febrero de 2026 el alumnado recogió 587 encuestas, de las que 454 tenían datos de gasto analizables. Los resultados debían alimentar el trabajo del Comité Ciudadano por el Clima y dieron forma a tres de los cuatro retos de trabajo del I Foro de Desarrollo Local, celebrado el 28 de abril de 2026. En julio el Comité entregó 12 recomendaciones al Concello.

Contexto y objetivos

La alimentación es una de las vías por las que la vida cotidiana se conecta con el cambio climático: cada alimento que llega a un hogar arrastra las emisiones de su producción, transformación, transporte y distribución. Las estimaciones disponibles para Pontevedra ofrecen una única cifra para todo el municipio, y esa media puede esconder diferencias importantes entre barrios y parroquias con modos de vida distintos. La acción quiso abrir esa media para entender qué hay detrás y en qué lugares conviene actuar de una forma u otra.

Pontevedra combina un centro urbano compacto con parroquias periurbanas y rurales donde la huerta familiar y el vínculo con la aldea siguen presentes. Esa diversidad hacía razonable suponer que el consumo de alimentos y sus emisiones se distribuyen de forma desigual en el municipio. Para estudiarla, la investigación agrupó las parroquias en seis zonas: una urbana, tres periurbanas y dos urbano-rurales.

El IES Luís Seoane, situado en Monte Porreiro, aportaba un centro con una trayectoria consolidada en educación para la sostenibilidad. Desde 2023 organiza la Feira da Sostibilidade, que en su cuarta edición, del 28 al 30 de abril de 2026, reunió a 30 entidades y a centros educativos de Galicia, España y Europa.

Al mismo tiempo, en el marco del proyecto Plataforma ODS funcionaba el Comité Ciudadano por el Clima, un grupo de trabajo voluntario que busca generar propuestas políticas para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el municipio. En su primera edición el Comité trabajaba sobre consumo de alimentos y cambio climático a lo largo de cinco sesiones dedicadas al ciclo de vida de los alimentos. La coincidencia de temas permitió conectar la investigación escolar con un proceso de deliberación ciudadana ya en marcha.

La acción tenía cuatro objetivos. Buscaba analizar el patrón de consumo de alimentos de los hogares de Pontevedra, sus determinantes sociales y materiales y las emisiones asociadas, distinguiendo entre zonas del municipio; implicar al alumnado y al profesorado en un proceso científico completo; formar al profesorado para que pudiera dirigir por sí mismo un proceso de ciencia ciudadana en el aula; y trasladar los resultados al Comité Ciudadano por el Clima para que alimentaran sus propuestas de acción local.

Entidades organizadoras, colaboradoras y financiadoras

La coordinación general correspondió al Post-Growth Innovation Lab de la Universidade de Vigo. El equipo profesional diseñó la investigación y el cuestionario, preparó el plan de muestreo, impartió la formación al profesorado, depuró los datos, estimó las emisiones, hizo el análisis preliminar y preparó el material de resultados.

La acción se financió a través del proyecto Plataforma ODS, con apoyo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Contó además con apoyos en especie importantes, como el tiempo del profesorado, los espacios del instituto, la acreditación del Centro de Formación e Recursos (CFR) de Pontevedra y el marco de la Feira da Sostibilidade. Los materiales fueron sencillos: un formulario en línea, teléfonos móviles, cuestionarios en papel como alternativa, carpetas compartidas y presentaciones.

El IES Luís Seoane fue el centro participante y la sede del foro. El CFR de Pontevedra acreditó el curso de formación del profesorado, lo que dio reconocimiento formal a su dedicación; el curso forma parte de la oferta de la Red de Ciencia Ciudadana Poscrecimiento de Galicia, formalizada en septiembre de 2025. El Concello de Pontevedra participó en el foro y conectó el proceso con el contexto institucional local.

El Comité Ciudadano por el Clima, que trabaja en el marco del proyecto Plataforma ODS, fue el destinatario de los resultados. La Feira da Sostibilidade, organizada por el propio instituto e impulsada también por el Post-Growth Innovation Lab, ofreció el espacio público donde se celebró el foro.

El profesorado tuvo en esta acción un papel mucho más amplio que en las ediciones anteriores. Además de integrar el proyecto en el aula, dirigió las cinco sesiones con su alumnado, organizó la recogida de encuestas y guio la interpretación de los resultados y su difusión, actuando como puente entre el equipo universitario y el alumnado. El alumnado formó el equipo de investigación no profesional, y la ciudadanía participó respondiendo la encuesta y, a través del Comité, trabajando con los resultados.

Captación y selección de participantes

El IES Luís Seoane autorizó por escrito su participación antes de empezar. El profesorado se incorporó a través del curso de formación Ciencia cidadá dende o centro educativo, organizado con el CFR de Pontevedra, y antes del curso el equipo celebró una reunión inicial con el profesorado para presentar la acción y acordar la forma de trabajo. En total se formaron 19 docentes; el reconocimiento del CFR facilitó la participación, y también atrajo a docentes interesados sobre todo en el curso.

Participaron unas 200 personas estudiantes en 14 grupos que cubrieron todos los cursos de la ESO, incluido 4º del Programa de Diversificación Curricular, los dos cursos de Bachillerato y varios ciclos formativos de las familias de administración y gestión, comercio y marketing e informática. Algunos de los 14 grupos reunían a más de una clase. Cada estudiante firmó el consentimiento informado junto con su familia o tutor.

Los hogares debían seleccionarse mediante un plan de muestreo por zonas. El municipio se dividió en seis zonas agrupando sus 18 parroquias por códigos postales, y se calculó un mínimo de 200 encuestas por zona, salvo en la urbano-rural sur, donde bastaban 180, con un total de 1.180. La encuesta iba dirigida a la persona que organiza la compra en el hogar, porque es quien sabe qué se compra, cuánto y dónde.

En la práctica el alumnado encuestó a las personas a las que podía acceder. Para reducir los sesgos, el diseño pedía hacer cada encuesta en su zona prevista, buscar diversidad de calles y parroquias y variar los días y las horas, y una hoja compartida permitía a cada aula planificar sus encuestas por zona. El alumnado recogió 587 encuestas: 503 fueron válidas tras la depuración y 454 tenían datos de gasto analizables, con la periurbana norte, que incluye Monte Porreiro, como la zona más cubierta.

El 72 % de las respuestas procede de mujeres, coherente con la indicación de encuestar a quien organiza la compra, y solo el 7 % de quienes respondieron tiene 65 años o más. El tamaño de hogar más frecuente es de cuatro personas; el 64 % de los hogares tiene menores de 18 años y el 67 % declara un vínculo habitual con el rural. Los resultados los recibió el Comité Ciudadano por el Clima, formado por 16 vecinos y vecinas.

Métodos y herramientas

El diseño fue deductivo y cuantitativo. El equipo profesional definió de antemano la pregunta de investigación, el cuestionario, el plan de muestreo y las hipótesis, y el alumnado ajustó la logística del trabajo de campo, recogió los datos, interpretó los resultados y los comunicó. La investigación usó un método híbrido: la encuesta ciudadana recogió cómo consumen los hogares y por qué, mientras que las estadísticas oficiales y los modelos económicos y ambientales permitieron convertir ese consumo en emisiones.

La investigación se centró en el consumo de alimentos y bebidas no alcohólicas dentro del hogar, la categoría 1 de la clasificación europea ECOICOP, y dejó fuera bares y restaurantes. La información se organizó en tres bloques: determinantes (sociodemográficos, materiales y culturales), prácticas de consumo (dónde se adquieren los alimentos, cómo se organiza la compra, tipo de productos) y estimaciones de consumo (gasto en once grupos de alimentos y gasto total mensual en alimentación). El cuestionario se diseñó en Microsoft Forms para responderse en 15 o 20 minutos, y podía contestarse con el alumnado, mediante un código QR o en papel.

La formación docente constó de cinco sesiones con un total de 12 horas, entre el 17 de noviembre de 2025 y el 16 de abril de 2026, y cada una preparaba al profesorado para la sesión de aula siguiente. Cada grupo tenía previstas cinco sesiones de aula de una hora dirigidas por su profesorado: la ciencia ciudadana en noviembre, la investigación y el método con el reparto de zonas en diciembre, los resultados en febrero y la difusión en marzo.

El alumnado aplicó las encuestas entre el 17 de diciembre de 2025 y el 2 de febrero de 2026, el 79 % en enero, con una mediana de tiempo de respuesta de 11 minutos. En febrero el equipo profesional depuró la base de datos, estimó las emisiones y preparó un análisis preliminar. El 28 de abril de 2026 el alumnado presentó la investigación en el I Foro de Desarrollo Local, donde los grupos rotaron por cuatro estaciones en la dinámica Del dato a la acción y desarrollaron propuestas en De la idea a la realidad.

El proyecto cumplió los requisitos del Comité de Ética para la Investigación con Seres Humanos y Medio Ambiente (CEISHMA) de la Universidade de Vigo, del Reglamento General de Protección de Datos y de la Ley Orgánica 3/2018. La participación fue voluntaria, la encuesta fue anónima y pedía un consentimiento explícito, el alumnado y el profesorado que trabajaron con las encuestas firmaron un compromiso de confidencialidad y los datos se guardaron en la nube institucional de la Universidade de Vigo con acceso restringido.

La depuración siguió cuatro pasos documentados, que excluyeron 7 respuestas sin consentimiento, 30 con datos falsos, 47 fuera del área de estudio por código postal y 49 con un gasto que no permitía convertirlo en cifra. En total se descartó el 23 % de las respuestas recogidas. La depuración final protegió la calidad del análisis, pero el control de calidad se concentró al final del proceso y faltó durante la recogida.

Resultados

La muestra quedó muy lejos del diseño previsto. Ninguna zona alcanzó el mínimo de encuestas, y la periurbana sur, la periurbana industrial y la urbano-rural sur se quedaron con 14, 3 y 2 encuestas, por lo que el análisis se hizo para el conjunto de la muestra. Por eso los resultados describen a los 454 hogares encuestados y no permiten generalizar a la población de Pontevedra, y las relaciones encontradas son asociaciones, no causas.

Los hogares encuestados declaran una cesta en la que predominan los alimentos frescos: el 46 % dice que entre la mitad y tres cuartas partes de lo que compra son frescos y el 32 % sitúa los frescos por encima de las tres cuartas partes, mientras que el 77 % declara que los ultraprocesados y la comida preparada suponen menos del 25 %. El supermercado es el lugar de compra más mencionado para todos los grupos de alimentos salvo el pan, y la autoproducción la mencionan el 52 % de los hogares para los huevos, el 37 % para las hortalizas y el 26 % para la fruta.

Las emisiones se estimaron con la metodología ARCA, desarrollada por grupos de investigación de las universidades de Vigo y A Coruña. El gasto declarado resultó mucho menor que el estimado por el INE, con una mediana de 104 euros por persona y mes frente a 210 euros, lo que da unas 77.000 toneladas de CO2 equivalente al año frente a unas 137.000 según la estimación municipal. El reparto por tipo de alimento es parecido en las dos fuentes: la carne, el pescado y marisco y la leche, el queso y los huevos concentran más de la mitad de las emisiones.

El análisis encontró asociaciones débiles pero consistentes. Los hogares que más valoran los alimentos frescos, que más leen las etiquetas y con personas de más edad declaran más frutas y verduras, más productos de proximidad y menos procesados, mientras que ninguno de los factores medidos se asocia de forma clara con el consumo de carne. La revisión retiró del análisis preliminar tres relaciones que no se sostienen con los datos.

Los resultados llegaron al Comité Ciudadano por el Clima en el I Foro de Desarrollo Local, donde tres de los cuatro retos salieron de la investigación: aumentar el consumo de frutas y verduras en la alimentación cotidiana, hacer más accesible el consumo de alimentos de proximidad y reducir el consumo de alimentos procesados y ultraprocesados. El cuarto, sobre educación, procedía del propio Comité, y la acción no generó propuestas propias derivadas de la investigación. En julio de 2026 el Comité entregó al Concello 12 recomendaciones sobre alimentación y cambio climático.

La acción produjo una base de datos depurada de 454 hogares, una estimación del reparto de las emisiones de la alimentación en el hogar a partir de datos ciudadanos, la presentación del alumnado en el foro y el curso de formación docente acreditado, con 19 docentes formados. Produjo también un documento de conceptualización, un cuestionario y un plan de muestreo reutilizables en futuras acciones, una ficha pública en la web de TIAS lab y el informe metodológico con el análisis revisado.

Impactos

La acción no incluyó una evaluación final sistemática con alumnado y profesorado. La valoración se apoya en los indicadores de participación, en la calidad de los datos obtenidos y en la observación del equipo coordinador a lo largo del proceso. Esta ausencia es en sí misma una de las debilidades de la acción, porque deja fuera la voz de quienes participaron.

Los indicadores muestran que la acción no alcanzó sus objetivos principales. Frente a un mínimo previsto de 1.180 encuestas, se recogieron 587 y 454 fueron analizables; ninguna zona tuvo muestra suficiente y tres se quedaron con menos de 20 encuestas. El gasto declarado resultó en torno a la mitad del estimado por el INE, por lo que la encuesta sirve para conocer cómo se reparte el consumo y deja fuera su volumen total.

La acción llegó a unos 200 estudiantes de catorce grupos con muy poco tiempo de presencia del equipo universitario, e incluyó grupos de Formación Profesional, poco habituales en los procesos de ciencia ciudadana. El alumnado vivió la experiencia de salir a preguntar a la ciudadanía y de obtener datos reales, pero su papel fue limitado: el tema le resultó abstracto, el análisis quedó en la práctica en manos del equipo profesional y al foro llegó una pequeña representación.

Para el centro, la formación acreditada deja a 19 docentes que conocen el método, una base sobre la que pueden apoyarse futuras acciones, aunque la implicación fue muy desigual y algunos docentes abandonaron. El foro reunió en una misma sala al alumnado, a la ciudadanía organizada y al Concello, y la Feira da Sostibilidade ofreció un marco consolidado para la devolución pública.

La cadena llegó desde el aula hasta el gobierno local. El informe del Comité sobre sus 12 recomendaciones indica que el Concello analizará su viabilidad y que le corresponde impulsar, coordinar y seguir su aplicación, y señala como paso pendiente el diseño de un sistema de seguimiento. Lo que no quedó documentado es qué conclusión concreta de la investigación se tradujo en qué recomendación.

Lecciones aprendidas

Las fortalezas que conviene conservar son el alcance que permitió el modelo de formación del profesorado, la formación acreditada por el CFR, el anclaje de la acción en espacios ya existentes como la Feira da Sostibilidade y el Comité Ciudadano por el Clima, y el tratamiento de los datos.

Las debilidades que conviene corregir son la cobertura territorial, sin seguimiento de las cuotas por zona durante la recogida ni un plan alternativo; la calidad de los datos, con una de cada cuatro respuestas descartada; la desigual implicación en el aula, sin un canal regular de seguimiento; el papel limitado del alumnado; y la conexión con el Comité, donde no quedó documentado qué uso se hizo de cada conclusión.

Delegar el aula en el profesorado amplía el alcance, pero exige acompañamiento cercano, por lo que el informe recomienda combinar la formación docente con visitas del equipo en los momentos clave y con un canal de seguimiento quincenal. La formación acreditada atrae al profesorado, pero no asegura su implicación, lo que pide pactar un compromiso concreto de cada docente y vincular la certificación a completar las sesiones de aula. Un diseño territorial necesita controlar las cuotas cada semana y prever un plan alternativo, y la calidad de los datos debe vigilarse durante la recogida, por ejemplo validando los códigos postales en el propio formulario.

Preguntar por el gasto en euros no funciona bien: se recomiendan respuestas numéricas cerradas, preguntas por frecuencias o cantidades, un ticket de compra reciente y una prueba piloto. Un diseño cerrado y cuantitativo deja poco espacio al alumnado, por lo que conviene abrirle al menos una parte del diseño. Conectar la ciencia ciudadana con un proceso deliberativo exige diseñar el vínculo desde el inicio, y la evaluación forma parte del método, con microevaluaciones breves y un cuestionario final dentro del horario de clase.

La acción abre varias líneas de continuidad. La V Feira da Sostibilidade, prevista del 28 al 30 de abril de 2027, acogerá el II Foro de Desarrollo Local, y el IES Luís Seoane, que forma parte de la Red de Ciencia Ciudadana Poscrecimiento de Galicia, participa en la acción sobre el rural en las políticas de transición ecológica del curso 2026-2027. Las lecciones de Pontevedra, Vigo y esta acción permiten comparar tres modelos de trabajo con el alumnado, y la base de datos de 454 hogares puede servir para futuras comparaciones.

La enseñanza final es que ampliar el alcance de la ciencia ciudadana escolar es posible, y para que ese alcance se traduzca en conocimiento fiable hace falta sostenerlo con acompañamiento cercano, control de la calidad durante todo el proceso y un papel real del alumnado en la investigación. Esa es la base sobre la que la serie Postgrowth S.A. diseñará sus próximas acciones.